El Cementerio de Guatiza

El 30 de junio de 1890 los vecinos de Guatiza Juan Francisco Fernández, Bernardino Torres, Lorenzo Guerra, Sebastián Fernández, Antonio Luis Cejudo y Antonio Fernández se dirigieron a la corporación municipal de Teguise para que se les concediera la plazoleta que se encuentra delante de la ermita de Santa Margarita con la finalidad de enterrar en ella los cadáveres de las defunciones que ocurrieran en Guatiza y Mala, haciendo constar que:

…con motivo de que, al conceder el señor Provisor y Vicario General de la Diócesis de canarias a los habitantes de los expresados caseríos, una Vicaría temporal o Ayuda de Parroquia por auto del diez y siete de octubre del año último, erigidas en la otra ermita que existe en el referido caserío de Guatiza, bajo la (advocación) patrocinio del Santo Cristo de las Aguas, se les exige entre otros requisitos, la creación de un cementerio católico, arreglado a las disposiciones canónicas y civiles vigentes, mediante la formación del oportuno expediente, haciéndose absolutamente necesario e imprescindible el objeto de esta condición, porque vendrá a satisfacer una de las principales necesidades reconocidas al otorgarse la expresada gracia, cual es la de evitar las inconveniencias y dificultades que se presentan para conducir los cadáveres al cementerio central distante unos diez kilómetros aproximadamente del referido caserío.

La Junta de Sanidad, formada por el alcalde Juan Cabrera Silva, su hijo el licenciado en Medicina y cirugía y médico titular del municipio Vicente Cabrera Pérez y los vocales José Berriel Fuentes y Pedro Doreste no ven ningún inconveniente en autorizar la construcción del citado cementerio en Santa Margarita.

El 30 de agosto de 1890 son los médicos Vicente Cabrera y Lorenzo Cabrera los que informan favorablemente la solicitud del nuevo cementerio y, en cuanto a la ermita de Santa Margarita, dicen:

…tiene este Cementerio un departamento para los que mueren fuera de la comunión católica; y en su centro, una pequeña ermita dedicada a Santa Margarita, en donde se suele decir misa una vez al año; la cual puede dedicarse a capilla del Cementerio, para depósito de cadáveres con prohibición del culto
.

Por último, la corporación municipal concede la autorización para utilizar la plazoleta de Santa Margarita para cementerio y añade en su autorización:

 

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Que si bien los muros que cercan en forma de un cuadrado la referida plazoleta, requieren alguna reparación y que carece además de una puerta que cierre el hueco que sirve de entrada, los recurrentes se comprometen a subsanar estas faltas.

Vistas las disposiciones superiores que rigen en la materia, el propio Ayuntamiento por acuerdo unánime se ha servido conceder a los habitantes de los mencionados caseríos la solicitada plazoleta existente en el punto denominado Santa Margarita, para el solo uso del enterramiento de los cadáveres, con expresa condición de que sean de cuenta de los mismos vecinos la puerta que ha de colocarse a la entrada, y todas las reparaciones que exijan los muros y cualquiera otra obra que haya de ejecutarse en dicho lugar.

El 9 de marzo de 1891 fue erigido canónicamente como Cementerio Católico el de Santa Margarita de Guatiza.

En abril de 1933, y al igual que ocurriera con el cementerio de Teguise, la corporación municipal inicia la incautación del Cementerio de Guatiza y fija la fecha del 26 de abril a las 4 de la tarde para tomar posesión del citado cementerio.

 

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En julio del mismo año se proyecta una ampliación del cementerio consistente en adelantarlo diez metros y treinta centímetros hacia la parte sur del mismo.

Dos años después se devuelve el cementerio a la parroquia. En 1936 la Delegación de Gobierno de la isla de Lanzarote comunica al Ayuntamiento de Teguise que el Cementerio de Guatiza debe tener un depósito judicial de cadáveres en condiciones mínimas de ventilación.

En 1937 el Cabildo crea unas bolsas de trabajo de donde salen ocho obreros para trabajar en el Cementerio de Guatiza.

En 1948 los vecinos de Guatiza nombran una comisión para continuar con las obras del cementerio.

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Extracto del libro:
Hambrunas, epidemias y sanidad en Lanzarote

Francisco Hernández Delgado – María Dolores Rodríguez Armas
Departamento de Cultura – Ayuntamiento de Teguise
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